Todos los amantes de la música del Indio Solari estuvieron en Olavarría, todos sostienen que vivieron la fiesta que fueron a disfrutar, luego vino la pena, pero durante el recital fue una fiesta que pudo haber sido mejor. Ivan Riquelme es de Misiones, hoy vive y estudia en Oberá, decidió escribir lo que vivió en el recital, inolvidable por lo que significa la “misa” e inolvidable por la tragedia.
Esta mañana de lunes, llegamos a Posadas desde Olavarría después de 26hs de viaje, sucios adoloridos y muy cansandos. Veo fotos, leo los diaros, y cuentan la crónica de algo que no viví. Nosotros, como otros cientos de miles de pibes y no tan pibes, vivimos una fiesta. Una fiesta de varios días, como ninguna. Aunque pudo haber sido mejor.
Desde que salimos dos días antes ya se sentía la euforia y energía, y a cada kilometro que avanzábamos el ambiente crecía. El colectivo canta por horas, los fundamentalistas suenan todo el viaje. Ya a pocos quilometros de Olavarría las estaciones y negocios cerraban sus puertas y apagaba las luces al identificar alguna comitiva ricotera, la fama precede, y nobleza obliga.
Esa mañana desde las 6 am la avenida Avellaneda que llevába al predio la Colmena, estaba desbordada. Bah la Av. Ituzangó, todos los accesos a la ciudad y hasta el centro estaban colmados de remeras negras con la inscripción de “Indio” en la espalda. La fiesta era total, y parecía que había cuerpos que no iban a aguantar la jornada que todavía quedaba. Una lástima, ellos dos no aguantaron. Eso si que pudo haber sido mejor.
El pibe que atendía el autoservicio nos contaba, estamos desde ayer a la mañana vendiendo, pasamos la noche sin parar un segundo, es una locura. Se ríe nos da el queso, el fiambre y sigue atendiendo. Para el medio día la ciudad está repleta, en cada esquina se canta, ni la lluvia ni el frío puede aplacar la fiesta, es una pena que algunos necesiten autodestruirse para vivirla, esto también pudo haber sido mejor.
Una señora que vendía boletos de lotería nos carga el celurar de onda, en un inútil intento por contactarnos con novias y amigos, nos pregunta y comenta, -¿Desde Misiones? ¿Tantos kilometros para esto? -Como explicarle- Nos devuelve el teléfono y cierra, es increíble esto, la próxima vez pongo algo a la parrilla.
La hora se acerca y fiesta es total, la gente disfruta cada uno a su manera, mas de 350mil almas esparcidas en el pueblo de Olavarría ahora sólo esperan el momento. El predio de a poco se va llenando, el personal de seguridad y contención parece poco pero todavía todo marcha bien, una pena que algunos hayan decidido que era suficiente personal. Eso defenitivamente podría haber sido mejor.
El sol baja y la presión aumenta, las personas que esperan al lado hace varias horas con nosotros ya son amigos entrañables, comentan, cantan, cuentan sus historias, de donde vienen, cuantas “misas” tienen encima, comparten lo que toman y fuman, esto se repite infinitamente en todo el predio durante las 4 o 5 horas de espera. El sol sigue bajando y la presión sigue aumentando, nos llega la noticia de un seguridad que liberaron la entrada, todavía no son las 21, el pibe de al lado hace chistes al respecto. Esto tal vez prodría haber sido mejor.
La fiesta está que explota, así como algunos empujan para llegar mas al frente, otros ayudan a los descompensados, o a mi hermano por ejemplo, que al caerse al lado mío siento como varios brazos me ayudan a levatarlo, le palmean la espalda y le preguntan si está bien, al segundo siguen cantando y saltando. El recital comienza y al terminar Barba Azul, el Indio pide que se calmen, “por favor, hay gente que no está bien acá adelante”. Sigue, se vuelve a parar, una vez piden calma, también habla el responsable de seguridad, -algo raro para una misa- el Indio vuelve a hablar, “así no podemos seguir, hay gente caída, por favor, los están pisando”, putea por los borrachitos de siempre, unos 15 o 20 persona, los acusa, se bajan del escenario unos minutos –algo mas raro para una misa-. Ya no hay vuelta atrás, hay que seguir y terminar, podría haber sido mejor.
Bajan las revoluciones, una seguidilla de temas más tranquilos, (¿modificaron la lista sobre la marcha?) La gente canta en éxtasis, era una fiesta, nosotros ya un poco mas atrás también cantamos, saltamos y nos abrazamos. Varias veces se vuelve a pedir calma, se corta, algunos hasta se quejan, así llega Jijiji, abrupto, Los fundamentalistas del aire acondicionado de bajan del escenario casi sin mediar palabra. La salida es lenta y las piernas duelen, pero la alegría se ve en muchas caras. Aunque podría haber sido mejor.
La auscencia de personal que ayuden a descomprimir la salida, los empujones, la gente subida a los árboles y techos de las casas escapando a la presión. Hora y media para hacer 20 cuadras, mas de 8 horas para hacer unos pocos kilómetros en el omnibus, no alcanzan para teñir ni un poco la increíble fiesta que se vivió en Olavarría, la muerte de León y de Bulacios si. Es una mierda. Y lo peor es que definitivamente podría haber sido mejor.
Ahora veo como los medios amarillean los hechos para conseguir más lectores, las autoridades se tiran las responsabilidades, y los responsables confunden los datos. El tiempo dirá, por lo pronto los que pudo haber sido la fiesta mas grande que tienen los ricoteros se queda en podría. Por lo pronto y en distintas medidas, las autoridades negligentes, la productora del espectáculo, e inclusive los pasados de merca (aunque sin saberlo) se repartirán las culpas.
Mientras tanto, relato una de las experiencias mas intensas, por donde se la mire. Aunque podría haber sido mejor.















