Avanza la apertura de un centro de recuperación de adicciones en Oberá
La comunidad obereña contará con una sede de Fazenda de la Esperanza, que llevará el nombre "María Auxiliadora". Funcionará en el edificio de la ex Escuela 173 de la picada Fontana. La inauguración será el 24 de mayo.
Tras años de anuncios inconclusos, finalmente avanza la puesta en funcionamiento de un espacio destinado a la recuperación de personas con consumos problemáticos. Se trata de la organización Fazenda de la Esperanza.
La concreción del proyecto fue posible a partir de un convenio entre el Gobierno provincial y el Obispado local, mediante el cual el inmueble fue cedido en comodato con el objetivo específico de albergar esta iniciativa, “nuestra tarea fue articular la llegada de Fazenda de la Esperanza a Oberá y Misiones”, indicó el sacerdote Ariel Manavella.
Cabe destacar que la institución, está presente en 22 países con más de 170 centros, trabaja bajo un modelo basado en tres pilares que son, el trabajo, la vida comunitaria y la espiritualidad, “no se trata de sustituir otros dispositivos, como la pastoral de adicciones, sino de complementarlos con un espacio de vida donde la persona pueda resignificar su existencia”, señaló el sacerdote.
Manavella: “el consumo se puede superar si la persona encuentra la ayuda y la motivación adecuada”
Desde la comunidad católica, indican que la inauguración oficial está prevista para el 24 de mayo, mientras que desde mediados de mes de abril comenzará el proceso de puesta en marcha con la denominada “Misión Fazenda”, en ese primer período, llegarán a la ciudad alrededor de 20 integrantes de la organización, que provienen de distintos puntos del país y de la región, dónde se definirá el equipo responsable que quedará radicado de manera permanente en Oberá.
Antes de la apertura, el 20 de mayo en la Casa de la Historia y Cultura del Bicentenario se brindará una charla con los fundadores de la Fazenda, abierto a la sociedad para que los impulsores puedan contar de que se trata la organización.
En una primera etapa, el lugar contará con capacidad para albergar a unas 30 personas. No obstante, el Padre Manavella subrayó que el objetivo no está centrado en la cantidad sino en el impacto, que tendrá la apertura del espacio, “si una sola persona logra reencauzar su vida, recuperar su familia y encontrar un sentido, el trabajo ya vale la pena”.

El espacio no será cerrado ni exclusivo, sino que tendrá una impronta comunitaria, pensado como un lugar abierto, de encuentro, porque la prioridad es logar que las personas puedan encontrar una salida a sus situaciones personales.
Manavella habló en relación a la problemática de las adicciones, advirtió que se trata de una realidad creciente y transversal, “somos una sociedad enferma que ha normalizado distintos consumos. La droga está en todos los ámbitos y nadie puede decir que está exento”, sostuvo. En ese sentido, llamó a superar la estigmatización y a promover acompañamiento, “el consumo se puede superar si la persona encuentra la ayuda y la motivación adecuada”.
Actualmente existe una lista de elementos como artículos de limpieza, herramientas que sean usadas y utilizables, alambre o cables para armar la huerta, Además de los voluntarios para llevar adelante el proyecto de huertas. Como así también circula la lista de elementos de higiene personal para los colaboradores que estarán trabajando en el predio. Por otro lado, el edificio principal está refaccionado y en condiciones de ser usado. Mientras el salón grande recién va a empezar el refaccionado
La llegada de esta institución representa un paso significativo en el abordaje integral de las adicciones en la región, sumando una herramienta concreta a las políticas de contención y recuperación en la provincia.











