
Pablo Julio Paz, ex prefecturiano, detenido hace tres años, uno de los tres juzgados por la Masacre de Panambí, habló con la prensa que cubren el juicio, quién dejó en claro que la presión política antes de una elección fue el desencadenante para estar hoy en el banquillo de los acusados.
El brutal asalto ocurrió el 25 de mayo de 2014 en el kilómetro 7 de la ruta provincial 5 y que le costó la vida al maderero Oscar Carlos Knack (44), a su mujer Graciela Mojsiuk (42) y a dos de los hijos de la pareja, Bianca (12) y Cristian (25).
“Resulta que la Policía de Misiones es mejor que el FBI. Con una llamada anónima, nos detuvo. Es una llamada anónima que ni siquiera se puede probar que existió”, dijo Paz a los periodistas.
Mientras que se quebró al momento de hablar de quién es, “yo soy padre de familia, cuando me detuvo la Policía tenía 51 años y siempre había estado cerca de los míos. Cuando escucho lo que pasó, me pasa lo mismo que a los demás: es algo que todos aborrecemos”.
Se defendió manifestando que nunca compró madera, ni siquiera para arreglar su casa, “nunca compré madera, ni para arreglar mi casa”.
Paz sostiene que está preso por una presión política de esclarecimiento del hecho, teniendo presente que en una de las marchas en Panambí los carteles decían, “fuera políticos, fuera jueces”, “creo que fui metido en esto porque la Policía quería demostrar ante la gente que hizo las cosas bien. El 25 de Mayo de 2014 estuve en mi casa. No sé si se va a hacer justicia. Siempre hubo presión política. Hubo una necesidad política de decirle a la gente que había responsables”, aseguró, y expresó, “de la noche a la mañana no me pude transformar en un asesino”.
Audio: Pablo Julio Paz












